Es un instrumento de planificación a corto plazo que realizan los docentes.
El título de la unidad didáctica debe recoger, con toda claridad, el contenido de la misma; y resultar lo suficientemente atractivo como para "conectar", en la medida de lo posible, con los intereses de los alumnos, elevando así sus niveles de motivación. Por esta vía pueden encontrarse justificaciones para la elección de una determinada unidad que, en cualquier caso, deben ser compatibles con los elementos de carácter pescriptivo que los currículos señalan. En la descripción de la unidad han de quedar explicitados los logros educativos que se pretenden alcanzar y que en su momento se constatarán a través de la evaluación correspondiente; y también puede resultar de interés "contextualizar" la unidad didáctica, haciendo referencias al momento -del curso- en que se realiza, a su conexión con la propia Programación Didáctica o con otras asignaturas del currículo, así como a cuantos factores pudieran condicionar su desarrollo. La conveniencia de incluir una prueba de evaluación inicial previa al desarrollo de la unidad didáctica se justifica por la necesidad de determinar los conocimientos previos que los alumnos poseen -y en los que se van a asentar los nuevos aprendizajes-, así como el grado de dominio de ciertas destrezas que deben garantizar la mejor adquisición de esos nuevos contenidos